El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza amplía sus recursos de accesibilidad con Brújula Museo Fácil, una propuesta desarrollada por el Área de Educación del museo. Esta propuesta facilita que diferentes colectivos puedan acercarse a la colección de una manera más autónoma.
El proyecto reúne diez recorridos temáticos accesibles acompañados de actividades que pueden realizarse antes, durante y después de la visita. Sin embargo, la propuesta no busca únicamente orientar físicamente por las salas. También quiere ofrecer herramientas para observar las obras desde las experiencias personales, los sentidos, los recuerdos, las emociones o el juego.
Diez maneras diferentes de recorrer el museo
Brújula Museo Fácil parte de una idea especialmente interesante: una misma colección puede recorrerse, interpretarse y experimentarse desde perspectivas muy diferentes. Además, sus diez itinerarios convierten las obras del Museo Thyssen en puntos de partida para hablar de historia del arte. También permiten hablar de emociones, recuerdos, sonidos, experiencias cotidianas o percepción sensorial.
La propuesta abarca recorridos como Comida, centrado en la representación de los alimentos y la vida cotidiana; Emociones, que invita a establecer vínculos personales con las obras; o Mujeres que…, que plantea preguntas sobre la presencia y representación de las mujeres en el arte. Además, Géneros permite aproximarse al retrato, el paisaje o el bodegón. Por otro lado, Cuadros sonoros propone imaginar qué podría escucharse dentro de una pintura.
Otros itinerarios recurren directamente a la memoria, la narración y el juego. Por ejemplo, Recuerdos utiliza las obras como detonantes de experiencias personales y familiares. Mitología recupera historias procedentes del mundo grecorromano. Además, Secretos invita a detenerse en detalles y pequeñas historias que pueden pasar desapercibidos ante una primera mirada. A ellos se suma La adivinadora, que incorpora el tradicional comecocos de papel como recurso de mediación.
Finalmente, Tocar para ver introduce la exploración táctil y la accesibilidad sensorial, ampliando todavía más las posibilidades de relación con las obras. En conjunto, los diez itinerarios muestran cómo la mediación puede abrir caminos diferentes para acercarse al patrimonio. Así, se adaptan a distintos intereses, capacidades y formas de aprender.
La siguiente infografía resume visualmente estos diez recorridos y sus principales características. Ha sido creada mediante inteligencia artificial por Veo Arte en todas pArtes a partir de la información oficial publicada por EducaThyssen. Por lo tanto, funciona para ilustrar esta información y no como un recurso oficial del museo.
Un museo que puede recorrerse desde la experiencia personal
Más allá de los contenidos de cada itinerario, resulta especialmente interesante el planteamiento educativo de Brújula. El conocimiento histórico-artístico convive con aproximaciones relacionadas con la cultura visual, la vida cotidiana, los sentidos o las experiencias personales.
La colección deja así de funcionar únicamente como un conjunto de obras que deben ser explicadas por un especialista. Las pinturas pueden convertirse también en puntos de partida para conversar, recordar, imaginar, escuchar o jugar.
Esta perspectiva se relaciona con el trabajo que EducaThyssen desarrolla desde Museo Fácil, una iniciativa que crea proyectos de accesibilidad cognitiva y sensorial mediante procesos participativos junto a grupos inclusivos. Además, Brújula forma parte de la edición desarrollada entre septiembre de 2025 y junio de 2026.
Lectura fácil y accesibilidad
Todos los textos incluidos en los recorridos han sido redactados y validados siguiendo criterios de lectura fácil. Además, algunas propuestas ofrecen alternativas para personas con dificultades de movilidad o manipulación, modificando materiales o planteando itinerarios por zonas con mayor concentración de obras.
El proyecto se complementa con otros recursos de accesibilidad disponibles en el museo. Entre ellos se encuentran las reproducciones en relieve de Tocar para ver, destinadas a la exploración táctil. También hay diferentes obras con audiodescripción accesibles desde la audioguía gratuita y Spotify.
Brújula se integra así en una concepción más amplia de la accesibilidad: no solo eliminar barreras físicas, sino facilitar diferentes maneras de comprender, experimentar y relacionarse con el patrimonio.
Un recurso creado de forma colaborativa
El carácter participativo está también presente en el proceso de creación. Para desarrollar Brújula se constituyó un grupo de trabajo con perfiles procedentes de ámbitos como la terapia ocupacional, la salud mental, la lectura fácil, la accesibilidad, la educación, el arte y el trabajo con personas mayores.
Entre las entidades y profesionales implicados se encuentran AMÁS Fácil, especialistas del CEAPAT y Grigri Projects, responsable del diseño y producción de los recursos. La coordinación desde el Área de Educación del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha estado a cargo de Alberto Gamoneda Marijuán y María Quintas Velasco.
El proyecto cuenta además con el apoyo de Fundación Iberdrola España.
¿Cómo utilizar Brújula Museo Fácil?
Las propuestas están especialmente dirigidas a profesionales, voluntarios y personas que acompañan a colectivos de los ámbitos social, comunitario y sociosanitario.
Las entidades pueden solicitar el préstamo de los cuadernillos físicos para utilizarlos durante su visita. Además, para acceder en grupo y de manera gratuita utilizando los recorridos de Brújula es necesario contactar previamente con el Área de Educación del museo. Este contacto debe hacerse con al menos quince días de antelación. Antes de la visita se establece además un diálogo con el equipo educativo para explicar el funcionamiento del recurso.
Los distintos materiales también pueden consultarse desde la web de EducaThyssen.
Accesibilidad para ampliar las formas de mirar
Brújula Museo Fácil parte de una idea aparentemente sencilla pero fundamental: no existe una única manera correcta de recorrer un museo.
Podemos acercarnos a una pintura desde su contexto histórico, pero también desde un recuerdo, un sonido imaginado, una emoción o una experiencia cotidiana. Por lo tanto, diseñar recursos capaces de incorporar esas diferentes formas de relación con las obras no supone simplificar el museo. Más bien significa ampliar las posibilidades de acceso al patrimonio.
Con Brújula, el Museo Thyssen continúa avanzando hacia un modelo en el que la accesibilidad, la participación y la mediación forman parte de la propia experiencia cultural.
