Salimos del Edificio Sabatini con esa sensación rara que dejan las grandes exposiciones: no solo hemos visto obra, también hemos rozado una época. Si hemos visitado «Maruja Mallo. Máscara y compás» en el Museo Reina Sofía, y nos hemos quedado pensando en todo lo que la rodeaba —amistades, revistas, viajes, ideas compartidas—; hay un destino que encaja como una pieza necesaria: el Museo Gregorio Prieto, en Valdepeñas.
Porque aquí la historia no se cuenta como una vitrina de «artistas excepcionales». Se cuenta como lo que fue: una constelación. Un tejido de conversaciones, talleres, cartas, complicidades y tensiones. Y, sobre todo, como una cultura que se hizo en red.
Del Sabatini a Valdepeñas: cuando el 27 se mira desde las artes visuales
Maruja Mallo no fue un «caso aislado». En el propio Reina Sofía se la sitúa como una figura principal de la Generación del 27, junto a nombres como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Buñuel, María Zambrano o Rosa Chacel.
Ese marco importa, porque el centenario que se prepara (y que ya tiene Comisión Nacional creada por Real Decreto) está empujando a reordenar relatos: con perspectiva de género, con mirada amplia y con voluntad de volver a leer el periodo sin simplificarlo.
En ese contexto, el Museo Gregorio Prieto aparece como un lugar clave. No solo por Prieto. También por lo que conserva y por cómo lo muestra.
Un museo que es casa, archivo y mapa
El museo está ubicado en una casa solariega del siglo XVII, y sus fondos permanentes superan las 5.000 obras. En sala se exhibe una selección de alrededor de 400 piezas, organizadas por etapas vitales y artísticas.
Aquí viene una de las claves que más nos interesan: además de la obra de Prieto, el recorrido incluye parte de su colección y materiales que abren el foco hacia su entorno. Se han mostrado, por ejemplo, dibujos de Rafael Alberti, Federico García Lorca, Daniel Díaz y Joaquín Valverde.
Esto cambia la experiencia. Ya no miramos “a” un artista. Miramos con él, a través de sus vínculos.
Gregorio Prieto: el pintor que ayuda a entender una generación entera
La propia Fundación subraya que Gregorio Prieto fue un pintor de referencia del 27 y que su trabajo aporta una lectura integradora del movimiento, desde lo visual. De hecho, la Fundación Gregorio Prieto ha sido designada miembro del Pleno de la Comisión Nacional del Centenario, reforzando el papel del museo en esa conversación institucional que se abre hacia 2027.
Y hay una imagen que lo resume de forma preciosa: una fotografía de 1927 en la que aparecen Maruja Mallo, Gregorio Prieto, Rosa Chacel y Concha Méndez, en plena verbena madrileña. No es anécdota: es documento. Es contexto.
Qué no perdernos en la visita
Si vamos con el “chip” de Maruja Mallo activado, estas paradas suelen funcionar muy bien:
- Retratos y amistades: el 27 como escena compartida, no como pedestal.
- Obra sobre papel: dibujo, apuntes, ritmos de trabajo. La parte más “de estudio”.
- Piezas y documentos que abren el foco: cuando aparecen otros nombres, el relato se ensancha.
- El archivo: Prieto no solo produjo obra; también dejó huella de su tiempo en forma de materiales y correspondencia. La Fundación destaca su archivo epistolar como uno de los relevantes para estudiar el siglo XX español.
- Exposiciones temporales: ahora mismo, por ejemplo, el museo ha programado «Gregorio Prieto. Años de formación (1915–1928)» (15/03/2025–14/06/2026). Es una puerta de entrada muy buena si queremos ver cómo se construye una mirada.
2027: un aniversario para volver a mirar (y mirar mejor)
Nos interesa insistir en esto: el centenario no debería convertirse en un “festival de nombres”. El propio Real Decreto que crea la Comisión habla de visibilizar a las mujeres creadoras del 27 («Las Sinsombrero») y de promover actividades que revisen figuras y enfoques desde distintos marcos, incluida la perspectiva de género.
El Museo Gregorio Prieto puede ser, precisamente, uno de esos lugares donde el 27 se entiende como cultura viva: literatura, artes visuales, escena, pensamiento, publicaciones, amistades. Un ecosistema.
Información práctica para planificar la visita
- Dirección: Calle Unión, 10, Valdepeñas (Ciudad Real).
- Horario (según temporada): el museo publica horarios de invierno/verano y cierre los lunes.
- Duración orientativa: el propio museo estima alrededor de 1 h 15 min y ofrece audioguía.
- Precio orientativo: entrada general y reducida, con días de acceso gratuito señalados por el museo (por ejemplo, 12 de marzo o 8 de septiembre, entre otros).
