Reina Sofía: adquisiciones 2025 y una apuesta más clara por las mujeres artistas

El cambio en la política de adquisiciones de un museo público no solo redefine lo que vemos en sala. También transforma la investigación, la enseñanza y la forma en que una comunidad entiende su propio patrimonio.

Por eso, el verdadero interés está en cómo estas nuevas incorporaciones impactarán el discurso expositivo. La pregunta de fondo es sencilla (y potente): ¿qué diálogos inéditos se iniciarán? ¿Y qué vacíos históricos empezarán a parecer menos aceptables?

En un periodo en el que los museos están replanteando sus narrativas y su rol público, el Museo Reina Sofía ha presentado un balance contundente de sus incorporaciones de 2025: 404 obras de 130 artistas, con una inversión total de 10,6 millones de euros.

El dato que marca el tono del año es claro: el 58,6% del presupuesto de adquisiciones, aportado tanto por el Museo como por el Ministerio de Cultura, se destinó a obras de mujeres artistas.

404 obras, 130 artistas, 10,6 millones: qué significa este crecimiento

El anuncio no habla solo de sumar piezas. Habla de estrategia.

El propio museo sitúa estas incorporaciones en una línea de trabajo muy concreta:

  • completar etapas o nombres poco representados,
  • reforzar líneas de investigación ya presentes en la colección,
  • y preparar el terreno para la nueva presentación de Colecciones prevista para 2026.

Esta lectura es clave: no estamos ante una lista de compras aisladas. Estamos ante una política de colección que busca reorganizar el modo en que se cuenta el arte del siglo XX y el arranque del XXI desde una institución pública.

Cómo entran las obras: compras, donaciones y depósitos

El Reina Sofía detalla tres grandes vías de crecimiento de su colección: compras del museo, adquisiciones con recursos del Ministerio, y depósitos ligados a la Fundación Museo Reina Sofía.

En 2025, el reparto se concreta así:

  • Museo Reina Sofía (compras): 81 obras de 36 artistas por 2,4 M€.
  • Ministerio de Cultura: 573.196 € en adquisiciones directas (29 obras de 20 artistas) y una aportación directa al presupuesto de adquisiciones del Museo de 2.206.389,11 € (contribución total: 2.779.585,11 €).
  • Donaciones al Museo: 249 obras de 42 artistas, valoradas en 3,065 M€.
  • Fundación Museo Reina Sofía (depósitos): 45 obras de 36 artistas por 4,6 M€ (con un peso muy alto de donaciones en ese conjunto).

Este mapa importa porque explica algo esencial: la colección crece como un ecosistema donde dialogan lo público y lo civil (artistas, herederos, coleccionismo, mecenazgo). Y esa suma, cuando está bien dirigida, puede corregir silencios históricos.

Maruja Mallo, Pascua 1927. Museo Reina Sofía. VEGAP 2026

El 58,6% de la inversión fue a obra de mujeres: una política sostenida

La cifra del 58,6% no aparece como un gesto puntual. El museo la presenta como una continuidad: potenciar la representación de mujeres artistas y reforzar presencias que, durante décadas, quedaron en segundo plano en los relatos dominantes.

En esa línea, el balance de 2025 señala incorporaciones especialmente significativas.

Maruja Mallo y el regreso de una obra “exiliada”

Entre las compras destacadas figura Verbena de Pascua (1927), de Maruja Mallo. El museo la entiende como una oportunidad única para el patrimonio, ya que la artista la vendió durante su exilio en Argentina. Su entrada en la colección funciona como una forma de “repatriación” simbólica y material.

Delhy Tejero y Manuela Ballester: reforzar autoras históricas

También se incorporan tres obras de Delhy Tejero, ampliando una presencia muy difícil de construir por la escasez de obra disponible.

Además, entra por primera vez en la colección una pintura de Manuela Ballester: Recuerdo de Valencia (1939). La obra ayuda a mejorar la representación de mujeres vinculadas al exilio.

Segunda ola del feminismo: de Esther Boix a Judy Chicago

El museo subraya una apuesta por creadoras relacionadas con la segunda ola del feminismo en los años sesenta, como Esther Boix, Carmen Pagés, Amèlia Riera y Judy Chicago.

Este bloque desplaza el foco. Aquí no se trata solo de “sumar nombres”. Se trata de incorporar genealogías que permitan leer el arte reciente con más matices, más tensiones y más capas.

Otras incorporaciones que ayudan a completar relatos

Junto a esa línea de género, el Reina Sofía describe un criterio complementario: incorporar artistas poco representados o etapas insuficientemente cubiertas. También suma obras que dialogan con líneas ya presentes (exilio, arte conceptual, crítica de la representación, entre otras).

En ese sentido, el balance de 2025 menciona, entre otros:

  • Isidoro Valcárcel Medina, con adquisiciones y donaciones que permiten una panorámica de su trabajo.
  • Joan Fontcuberta, con la serie completa Herbarium, clave para pensar la representación en los años 80.
  • La incorporación de artistas internacionales y latinoamericanos, y también de una artista emergente palestina, Lara Salous, ampliando relatos culturales y geográficos.
  • Y, como curiosidad significativa dentro de las subastas, un biombo de Salvador Dalí realizado con 19 años, que entra en la colección como pieza singular.

Mirando a 2026: una nueva presentación de Colecciones

Todo este movimiento tiene un horizonte inmediato: la reordenación de las colecciones, cuya primera fase se sitúa en el primer trimestre de 2026, con la apertura de la planta cuarta del edificio Sabatini. Estará dedicada, principalmente, a la creación desde la Transición española hasta la actualidad.

Leído así, el balance de 2025 funciona como una antesala. El museo compra, acepta donaciones y recibe depósitos para contar mejor ese periodo. Y, sobre todo, para contarlo con más voces.

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