¿Quiénes fueron las Ménades?

Las Ménades, en la mitología griega, fueron las primeras ninfas encargadas de la crianza de Dioniso, uno de los hijos de Zeus, asociado a la locura ritual y el éxtasis. También fueron las primeras seguidoras de este dios, siendo poseídas por él y sus rituales. Se las suele representar en una danza eterna, embriagadas y fuera de sí. Y no es de extrañar, ya que el significado literal de ménade es “la que desvaría”.

Su culto se trasladó a la cultura romana y gracias a ello conservamos representaciones escultóricas de copias romanas de originales griegos, como los que se conservan en el Museo del Prado.

Son fácilmente reconocibles en sus representaciones ya que suelen portar coronas de hojas de vid en sus cabellos, vestidas de nebris (piel de cervatillo), llevando en sus manos racimos de uvas, antor­chas y serpientes vivas o un cayado de nominado Thirsus. Este tipo de vara estaba rematada con ramas de pino y envuelta en ribetes, viñas y hiedra, como alusión a su vínculo con la naturaleza.

Pero en su vida no todo era danza, ya que poseían poderes sobre naturales que les permitían despedazar animales vivos y seres humanos. Cuando necesitaban protegerse entre ellas o al dios Dioniso sacaban su lado mas violento.

Entre sus víctimas se encuentran personajes como Penteo, el rey de Tebas o el propio dios de la música Orfeo.

 

 

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