El próximo 10 de junio profesionales de las artes visuales se movilizarán en Madrid para reclamar una reducción del IVA aplicado a la venta de obras de arte. La reivindicación puede parecer técnica, pero tiene consecuencias directas sobre la creación, el coleccionismo y la sostenibilidad del ecosistema artístico.
Una cuestión de competitividad
Mientras varios países europeos aplican tipos reducidos a la venta de obras de arte, España mantiene un IVA del 21 %. Esta diferencia sitúa a artistas y galerías en una posición menos competitiva dentro del mercado internacional.
Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el mercado. También afecta al acceso a la cultura. Cuando las condiciones para producir, exhibir y comercializar arte son más favorables, se fortalecen las estructuras que permiten que las obras lleguen al público.
¿Quién sostiene el arte contemporáneo?
La protesta pone sobre la mesa una pregunta que rara vez aparece en el debate público: ¿cómo se sostiene económicamente la creación contemporánea?
Detrás de cada exposición hay artistas, galerías, transportistas, montadores, diseñadores, fotógrafos, comisarios y mediadores culturales. La cultura no es solo un resultado. También es una red de profesionales que necesita condiciones viables para desarrollar su trabajo.
Más allá de los números
La movilización también tiene una dimensión simbólica. Se plantea como un «funeral por las artes visuales», una imagen que busca llamar la atención sobre la fragilidad del sector y sobre la necesidad de políticas culturales que acompañen a la creación contemporánea.
Quizá la cuestión de fondo sea otra: ¿qué lugar queremos que ocupe el arte en nuestra sociedad?
