«Telúricos y primitivos»: materia y signo en la vanguardia española

Hay palabras que parecen raras, hasta que te cambian la mirada. En esta exposición, producida y comisariada desde el Museo Carmen Thyssen Málaga, dos términos funcionan como brújula: «telúrico» y «primitivo». Están ahí para ordenar un recorrido de más de 60 obras que propone otra lectura de la vanguardia española y del triunfo de la abstracción matérica.

La propuesta es sencilla (y potente): entender cómo materia y signo se entrelazan. Y cómo, desde ahí, el arte se vuelve experiencia física, mental y simbólica a la vez.

«Telúricos y Primitivos» sugiere tierra, origen e instinto, pero lo esencial que cuenta esta muestra es cómo la vanguardia española transformó la materia en lenguaje, eliminando lo figurativo para reconectarnos con lo esencial. El título orienta, pero el núcleo es ese viaje hacia lo material y lo simbólico.

Aquí, lo «telúrico» es más que geología: es paisaje, textura, materia infiltrada en la obra. Lo «primitivo» es el primitivismo de la modernidad: el signo, el gesto, la síntesis. Estas dos fuerzas se entrelazan en un recorrido donde la figura desaparece y la obra se vuelve presencia.

El montaje hace que esto resuene. El color de las paredes no es un fondo; se integra en las arpilleras y rodea las esculturas. Aquí, el color elegido suma, intensifica el contraste y crea un contexto que amplía el significado.

La exposición sitúa una genealogía que arranca en la Escuela de Vallecas, en los años treinta. Desde ahí se articula una poética que invoca lo ancestral. También aparece la fascinación por la geología y por un «paisajismo sin contaminar por la civilización».

Esa sensibilidad funciona como catalizador. Después, se filtra en lenguajes informalistas. Y lo hace desde la materia, pero también desde el extrañamiento y el hallazgo. La tierra no es solo un tema. Es una forma de pensar.

Primitivos: signos, magia y «veta brava»

La otra línea del recorrido se centra en el signo. La muestra destaca la relación con la pintura de signos y señala referentes como Paul Klee y Joan Miró.

Además, desde finales de los años cuarenta, se impone una estética “salvaje” en el informalismo. Ahí aparecen nombres y núcleos como Dau al Set (en Barcelona) o El Paso (en Madrid). Es lo que el texto llama la «veta brava» del arte español.

En este marco, el gesto gana fuerza. Y la norma pierde autoridad. La abstracción se vuelve directa, intensa y con una presencia que no pide permiso.

Una constelación de artistas para entender un siglo

El relato se sostiene también en una pléyade de nombres. Desde Pablo Picasso y Joan Miró, pasando por Óscar Domínguez, Alberti y Benjamín Palencia, hasta llegar a Eduardo Chillida, Antonio Saura, Manolo Millares, Antoni Tàpies, Teresa Lanceta o Miquel Barceló.

Más allá de la lista, lo interesante es el hilo común: distintas generaciones vuelven a un mismo núcleo. La tierra. El signo. La materia. El impulso.

Por qué esta exposición importa hoy

Porque nos recuerda algo básico: el arte no solo representa. A veces reconecta. Con el mundo físico. Con el mundo interior. Por aquello que no se puede decir del todo, pero sí se puede sentir.

Y porque ofrece una lectura clara de un desplazamiento: el ser humano deja de ser el centro del relato. En su lugar, se abren paso la naturaleza, la subjetividad y la materia como lenguaje.

Si te fascinó la exposición de Maruja Mallo en el Reina Sofía, esta muestra complementa esa visión. Si Mallo miró hacia el signo y lo irracional, aquí vemos cómo la materia y el gesto se convierten en lenguaje. Ambas exposiciones amplían la comprensión de cómo la vanguardia española exploró lo esencial.

Claves para la visita:

  • Fíjate en cómo la materia y la pared dialogan. No es solo la obra: es el espacio en conjunto.
  • Observa la evolución del gesto y el signo en artistas como Picasso, Miró, Chillida o Barceló.
  • Deja que el color amplifique tu percepción.

Información práctica:
Lugar: Museo Carmen Thyssen Málaga.
Fechas: Hasta el XX de XXXX.
Horarios: Martes a domingo, 10:00 a 20:00.
Consulta entradas en la web del museo.

Porque, cuando la tierra y el signo hablan, hasta la pared tiene algo que contar.

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