Conocimos a Natalia Dávila en Studio RGF en Arriaza 11, y nos quedó una sensación clara: su pintura no nace de la pose, sino de una necesidad real. En esta entrevista, la artista vuelve al origen de su camino creativo y cuenta ese momento decisivo en el que el arte dejó de ser «algo que le acompañaba» para convertirse en un lugar al que regresar, incluso cuando la vida la empujó a alejarse durante un tiempo del ámbito artístico.
Hablamos con ella sobre la pintura como refugio y herramienta de comprensión, sobre lo que ocurre cuando una emoción se transforma en imagen y sobre esa valentía tranquila que supone compartir vulnerabilidad sin convertirla en espectáculo. Natalia Dávila también reflexiona sobre cómo cambia una obra cuando sale del estudio y entra en un espacio vivo, donde el diálogo con otras piezas y con el público abre lecturas inesperadas.
Una conversación íntima y luminosa sobre el impulso de crear, la honestidad como lenguaje y el deseo de seguir explorando —sin prisa, pero sin pausa— hacia una voz propia.
Veo Arte: ¿Cuándo notaste que el arte era más que una práctica y se convertía en un lugar al que volver?
Natalia Dávila: El arte ha estado siempre presente en mi vida; desde siempre dije que quería ser pintora. Sin embargo, las circunstancias hicieron que, al terminar la carrera de Bellas Artes, me dedicara durante mucho tiempo a actividades muy alejadas del ámbito artístico. Aun así, el impulso creativo nunca desapareció: fue precisamente ese impulso el que me llevó a dejar aquellos trabajos y retomar la pintura. El proceso fue lento y gradual, marcado por la incertidumbre. Creo que el momento clave llegó cuando decidí alquilar un espacio de trabajo para crear. Eso supuso un punto de inflexión: a partir de entonces comencé a dedicarme plenamente a la pintura y empezaron a moverse exposiciones y oportunidades que me hicieron sentir que, por fin, me estaba dedicando oficialmente al arte.
Veo Arte: Hablas del arte como terapia y refugio, ¿qué te da la pintura que no te dan otras formas de expresión?
Natalia Dávila: Soy una persona muy visual y la pintura me permite materializar sentimientos y emociones que, en ocasiones, se me quedan enquistados. Dar forma a una imagen que represente lo que siento me ayuda a comprender lo que me ocurre y, al mismo tiempo, a compartirlo con quien se acerque a la obra y pueda sentirse identificado.
Veo Arte: En series como “Cachitos de mí” pones el foco en estados muy concretos (vulnerabilidad, ansiedad, agotamiento…). ¿Cómo convives con esa exposición?
Natalia Dávila: No tengo miedo a expresar a través de la pintura lo que me pasa. Sé que estoy exponiendo mi intimidad de alguna manera, pero me da mucha satisfacción ver que son sentimientos universales compartidos por muchas personas. Es realmente emocionante que alguien me diga que siente lo mismo que estoy representando y poder compartir una conversación con esa persona a raíz de la pintura que he creado.
Veo Arte: Has mostrado tu trabajo recientemente en Studio RGF, en Arriaza 11. ¿Cómo cambia una obra cuando la sacas del estudio y entra en un espacio vivo y compartido?
Natalia Dávila: Cuando la obra sale del estudio, siento que adquiere vida propia y que va a encontrar su manera de comunicarse tanto con otras obras de otros artistas como con los espectadores. Es bonito porque es algo que no puedes controlar, pero da mucha satisfacción encontrar nuevos caminos y nuevos discursos cuando la obra dialoga con otras en el espacio expositivo.
Veo Arte: Mirando al futuro: ¿qué estás buscando ahora mismo en tu trabajo? ¿Hay un tema, un formato o un riesgo nuevo que quieras explorar?
Natalia Dávila: No suelo pensar mucho en el futuro; me centro en el presente que, desde hace tiempo, consiste en pintar todo lo que pueda, ya que siento que eso me estabiliza y me permite seguir explorando para poder dar con la clave de mi propio lenguaje artístico. A la vez soy una persona muy inquieta y siempre estoy pensando en aprender cosas nuevas y experimentar. Tengo interés en otras disciplinas artísticas, sobre todo la cerámica. Pero tengo claro que la pintura será siempre el centro de mi creatividad.
Memorias visuales de Natalia Dávila
Le hemos pedido a Natalia Dávila que nos comente dos imágenes que hayan sido importantes para ella y que nos cuente la historia que hay tras ellas. Este ha sido el resultado.
