Alhaurín de la Torre convierte el ganchillo en una infraestructura colectiva contra el calor

Hay proyectos culturales que funcionan precisamente porque parten de una necesidad concreta. En Alhaurín de la Torre, cerca de Málaga, un grupo de mujeres comenzó a tejer piezas de crochet para sustituir las cubiertas plásticas que daban sombra a una calle comercial durante el verano.

Con el tiempo, aquella solución práctica terminó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del municipio: una gran cubierta textil suspendida sobre la calle Málaga, formada por cientos de piezas realizadas a mano.

Una calle convertida en tejido colectivo

El proyecto comenzó en 2019 bajo la coordinación de Eva Pacheco, profesora de crochet, junto a un grupo de vecinas de la localidad. La propuesta respondía a una cuestión sencilla: buscar una alternativa más sostenible y menos industrial a las lonas de plástico utilizadas habitualmente para proteger las calles del sol.

Las participantes comenzaron a trabajar con restos de hilo, tejidos reutilizados y materiales sobrantes. Cada una desarrolló piezas distintas, con colores, patrones y técnicas propias. Después, todos esos fragmentos fueron unidos hasta formar una gran cubierta textil suspendida sobre la calle.

El resultado tiene algo importante: no intenta ocultar el proceso colectivo que lo hace posible. Al contrario. Las diferencias entre unas piezas y otras forman parte de la identidad visual de la instalación.

El arte textil sale del espacio doméstico

Durante mucho tiempo, prácticas como el crochet o el bordado quedaron relegadas al ámbito privado y doméstico, alejadas de los circuitos tradicionales del arte contemporáneo. Sin embargo, proyectos como este muestran cómo esas técnicas también pueden transformar el espacio público.

La intervención de Alhaurín de la Torre no busca convertirse en un objeto exclusivo ni en una instalación tecnológica. Funciona desde otro lugar: el tiempo compartido, el trabajo manual y la construcción comunitaria.

También cuestiona ciertas jerarquías culturales. Muchas veces se considera “menor” aquello que históricamente ha estado vinculado a los cuidados o a las labores realizadas por mujeres. Aquí, precisamente, esos saberes son los que articulan la transformación urbana.

Sombra, sostenibilidad y vida cotidiana

Más allá de la imagen llamativa que circula por redes sociales, la instalación modifica realmente el uso de la calle. Genera sombra, suaviza la temperatura y hace más agradable recorrer el centro urbano en los meses de calor.

En un contexto donde muchas ciudades buscan soluciones frente a las altas temperaturas, este proyecto plantea una idea interesante: la adaptación climática también puede construirse desde procesos culturales y colaborativos.

Además, el uso de materiales reutilizados introduce otra dimensión importante. No se trata únicamente de decorar una calle, sino de producir una infraestructura ligera mediante reciclaje y trabajo vecinal.

Una intervención que conecta con el auge del arte textil

El interés por el arte textil lleva años creciendo en museos, ferias y centros de arte. Exposiciones recientes han recuperado el valor del tejido, el bordado y otras técnicas manuales como herramientas contemporáneas de creación.

Pero proyectos como el de Alhaurín de la Torre recuerdan algo importante: muchas de esas prácticas siguen vivas fuera de las instituciones culturales. Continúan formando parte de redes vecinales, asociaciones y espacios cotidianos donde el hacer manual sigue teniendo una dimensión social.

En este caso, el crochet no aparece como nostalgia ni como simple decoración. Se convierte en una herramienta para intervenir el espacio público y construir comunidad.

Información

📍 Calle Málaga, Alhaurín de la Torre (Málaga)
🧶 Proyecto coordinado por Eva Pacheco junto a vecinas del municipio
♻️ Instalación realizada con materiales reutilizados y piezas tejidas a mano

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