“Boom Boom Boom” es una exposición colectiva que propone un diálogo a tres voces entre los artistas Cayotiko, Indigo Planets y Nunurix, tomando como punto de partida un mismo latido: el corazón. Lejos de abordarlo como un simple símbolo, esta muestra se adentra en sus múltiples significados: como órgano que late, como centro emocional, como contenedor de memorias, como detonante de vínculos o rupturas.
En la exposición se presentan cinco obras individuales de cada artista y una pieza conjunta, fruto del encuentro entre sus sensibilidades y formas de sentir.
El título, “Boom Boom Boom”, marca el pulso. Son tres golpes que resuenan distinto en cada artista. La onomatopeya “boom” puede ser un latido o una explosión, un gesto de amor o de rabia, un grito contenido o una celebración.
Indigo Planets
El universo de Indigo Planets nos sitúa en el umbral entre lo tangible y lo invisible. En esta ocasión nos presenta el proyecto “En el Corazón de las Emociones”. Los lienzos con forma de corazón se convierten en pantallas donde proyectar emociones, un espacio donde lo íntimo se transforma en relato pictórico. Cada una de estas piezas es un latido singular que conecta cuerpo, memoria y palabra.
«En el Corazón de las Emociones» reúne corazones de tamaños diferentes con colores saturados y profundos. Es una transición, un fragmento concreto que habla de lo que ocurre dentro de las figuras femeninas que acompañan sus proyectos. El tamaño más pequeño representa el momento en el que el músculo se encoge (sístole) para después expandirse con más fuerza (diástole). Son relatos encapsulados, donde cada obra habla de una emoción concreta, fragmentos que no juzgan, sino que se muestran como recordatorios de que cada emoción tiene su lugar, su forma y su color en este universo.
En «Garrampa», término tomado de la fabla aragonesa, el corazón aparece como corriente o calambre que levanta y mortifica al mismo tiempo, aquello que se adhiere a la mirada propia y a la ajena.
En «Vías de escape», la superficie del corazón se convierte en eco de una despedida que aún resuena, pero también en apertura hacia nuevas miradas y universos por descubrir.
«Heridas» se construye con cicatrices cosidas y tratadas, líneas de puntos que convierten el dolor en intimidad y en posibilidad de curación. La palabra misma se retuerce hasta transformarse en pétalos.
En «Fuegos fatuos», la energía surge como magia que revela un tesoro y desvela un camino nuevo nacido de las sombras.
Finalmente, «Armadura» simboliza la coraza que se forja con cada decepción, traición o vulnerabilidad no cuidada, pero que, a pesar de todo, conserva la belleza, la viveza y la luz del color.
En diversas obras, Indigo Planets incorpora palabras en la composición, una práctica compartida por numerosos artistas a lo largo de la historia del arte. A veces, estas son palabras de su propio acervo lingüístico, como «garrampa», que resaltan la relevancia de la identidad y las raíces. En cada uno de estos casos, la palabra expande la pintura, transformándola en escritura, en un fragmento poético, y en un catalizador de nuevas conexiones.
Así, el corazón en la obra de Indigo Planets es más que un órgano o un símbolo: es un palimpsesto de emociones, memorias y lenguajes. Un territorio abierto donde lo personal y lo colectivo laten al mismo tiempo.
Cayotiko
En la obra de Cayotiko, el corazón late en el filo de lo crudo y lo explosivo. Cada pieza es un estallido que no busca embellecer, sino mostrar lo visceral, lo incómodo, lo urgente.
En «Protección», el corazón aparece como un refugio precario, un espacio donde lo frágil intenta mantenerse a salvo en medio del ruido exterior. La pieza evoca la necesidad de cuidarse, de levantar murallas simbólicas ante la violencia de lo cotidiano.
«Free» abre una grieta contraria: aquí el corazón se emancipa, se desata, se muestra libre en un gesto gráfico que es tanto grito como celebración. La energía del trazo convoca una fuerza que se desborda y se resiste a cualquier contención.
En «Nadie es ilegal», el corazón se convierte en pancarta, en declaración de principios. Late como un emblema contra las fronteras, reivindicando la dignidad que ningún muro puede borrar.
«Fake» plantea una pregunta incómoda: ¿cómo distinguir lo verdadero de lo falso cuando todo se repite en un bucle de simulacros? Aquí el corazón parece jugar entre máscaras, un órgano que se esconde tras capas de artificio, cuestionando la autenticidad misma de lo que sentimos.
Finalmente, en «Boom», obra que hace mención a la exposición, el corazón estalla en toda su potencia. Es explosión y latido a la vez: síntesis de las pulsiones vitales, del miedo y la rabia, del deseo y la fuerza. Aquí Cayotiko condensa su lenguaje neoexpresionista en un gesto que no pide permiso: golpea, sacude, interroga.
Nunurix
En las piezas de Nunurix, el corazón se borda como huella del tiempo y metáfora de la transformación. Cada puntada es un acto de cuidado, un gesto que convierte lo efímero en permanencia.
«Ascuas y duelo» es un corazón marcado por la pérdida. El hilo dibuja las brasas de lo que se consume, recordando que incluso en el duelo late la posibilidad de seguir ardiendo.
«I LOVE U» remite al amor adolescente de los años 90, cuando los mensajes se escribían en carpetas, muros o cartas dobladas. Tres palabras bordadas que recuperan esa forma ingenua y directa de declarar el afecto, cargada de intensidad juvenil y de un imaginario colectivo que muchos reconocen.
«Complicado y valioso» reconoce la paradoja del amor: algo que duele y sostiene, que exige y recompensa. Se trata de un bordado joya, que aparece como metáfora de esa complejidad, recordándonos que lo verdaderamente importante nunca es sencillo.
En «Amando se cura», el hilo se erige en una metáfora de la medicina, un mantra que guía la sanación de la herida materna. Esta herida, que toma la forma de un corazón, exige un reconocimiento y una aceptación profunda de los miedos y necesidades experimentados durante la infancia. A través del movimiento repetitivo del hilo, la pieza se transforma en un ritual de curación.
Finalmente, «Alfa y omega v.2» hace referencia al amor incondicional de un recién nacido, donde los padres se convierten en inicio y fin, mundo absoluto que envuelve y sostiene. El corazón aparece aquí como símbolo de ese vínculo primero, puro y total.
Cada pieza es íntima, contenida, pero a la vez expansiva: el corazón como archivo de emociones, como testigo silencioso del cuidado y la renovación constante.
«Boom Boom Boom» no es solo una exposición, es una declaración. En tiempos donde el ruido del odio se amplifica y anestesia, elegimos el corazón como trinchera, como tambor que convoca, como territorio desde el que volver a sentir, con todas sus consecuencias. Esta muestra reivindica el afecto como una forma de insurrección emocional, no como simple consuelo. Porque en cada latido hay una historia. Y cada historia merece ser escuchada.
