«1924. Otros surrealismos»: ampliando la mirada

Marcel Jean, Armario surrealista (Surrealist Wardrobe), 1941.
Musée des Arts Décoratifs, París. © Marcel Jean. Photo: © París, Les Arts Décoratifs/Jean Tholance

Hablar de surrealismo es hablar de una revolución en la manera de entender el arte, la literatura y el pensamiento. Pero, ¿hemos comprendido realmente toda su dimensión? La exposición «1924. Otros surrealismos», organizada por la Fundación MAPFRE y comisariada por Estrella de Diego, nos invita a replantear nuestra visión de este movimiento, a descubrir nuevas conexiones y a valorar la riqueza de sus múltiples expresiones.

Surrealismo canónico y “otros surrealismos”

Tal y como señala Estrella de Diego, se puede hablar de un surrealismo «canónico», el impulsado por André Breton, cuyo inicio oficial se sitúa en la publicación del Primer Manifiesto del Surrealismo en 1924, y también de “otros surrealismos”, desarrollados en la periferia de París, con características propias y enfoques particulares del movimiento.

Estos otros surrealismos florecieron en países como España y América Latina, donde la recepción del surrealismo canónico estuvo influida por factores locales y generó respuestas singulares. También en Bélgica, donde los artistas fueron de los primeros en desafiar la autoridad de Breton y su visión exclusiva del surrealismo.

Para ilustrar esta dualidad, la exposición presenta:

  • Obras de los grandes nombres del surrealismo canónico, como René Magritte, Max Ernst, Salvador Dalí, Paul Delvaux o Yves Tanguy.
  • Creaciones de artistas menos conocidos o no tradicionalmente vinculados al grupo surrealista, demostrando la riqueza de respuestas e interpretaciones que surgieron a partir del movimiento.

Una triple exploración del surrealismo

Con el centenario del Primer Manifiesto del Surrealismo como punto de partida, la exposición propone una triple exploración:

  1. La fortuna crítica del Manifiesto en España.
  2. La repercusión del surrealismo en España y sus diversas manifestaciones.
  3. El papel real de las mujeres en el movimiento, con la figura de Gala Dalí en el centro.

Desde este planteamiento, la muestra va más allá de los artistas españoles más reconocidos internacionalmente, como Dalí, Buñuel o Miró, para centrarse en la multitud de seguidores que tuvo el surrealismo en España. Muchos de ellos no se ajustaron estrictamente a los postulados de Breton, sino que desarrollaron su propia visión, generando discursos alternativos.

Uno de los aspectos más relevantes de la muestra es la recuperación de artistas “surrealizantes” menos conocidos en España y América Latina, con un enfoque especial en las mujeres, quienes fueron invisibilizadas dentro del grupo surrealista. En el Manifiesto del Surrealismo, Breton se refería a ellas como un colectivo sin nombre, pero en esta exposición se reivindican figuras clave como Maruja Mallo, Remedios Varo y Grete Stern, que desarrollaron un surrealismo propio y con una perspectiva innovadora.

Una exposición valiosa y compleja

La magnitud y relevancia de «1924. Otros surrealismos» no solo radica en su enfoque temático, sino también en el extraordinario trabajo de coordinación e investigación que ha sido necesario para hacerla posible. Es una exposición ambiciosa y de gran complejidad, con un número significativo de prestadores de obras, lo que permite reunir piezas clave del surrealismo provenientes de diferentes instituciones y colecciones internacionales.

El esfuerzo curatorial y logístico detrás de esta muestra hace que sea una oportunidad única para redescubrir el surrealismo desde nuevas perspectivas, gracias a la colaboración de museos y colecciones que han prestado algunas de sus piezas más representativas.

Un recorrido temático por el universo surrealista

La exposición se estructura en varios bloques temáticos, abordando las preocupaciones fundamentales del movimiento:

  • El sueño como fuente de creación artística.
  • El deseo y la exploración del subconsciente.
  • El automatismo psíquico, clave para liberar la creatividad.
  • La relación con la naturaleza y su simbolismo.
  • La nueva visión de la ciudad, transformada en un escenario onírico.
  • El interés por el cosmos y la alquimia, que dotó de misticismo al movimiento.

Gracias a este enfoque, la exposición permite entender cómo el surrealismo, nacido como un movimiento literario, trascendió la escritura y se expandió a casi todas las disciplinas artísticas: pintura, escultura, fotografía, cine, diseño e incluso la moda.

Un proyecto internacional

Enmarcada en la celebración internacional del surrealismo por el centenario del Manifiesto de Breton, la exposición «1924. Otros surrealismos» forma parte de un circuito de exhibiciones que revisan el impacto del movimiento en distintas regiones.

Después de su paso por Madrid, la muestra viajará a:

  • Musées Royaux des Beaux-Arts de Belgique, Bruselas.
  • Centre Pompidou, París.
  • Hamburger Kunsthalle, Hamburgo.
  • Philadelphia Museum of Art, Filadelfia.

El surrealismo en el presente

Pasados cien años, «1924. Otros surrealismos» nos invita a reflexionar sobre la vigencia de este movimiento en el mundo actual. El surrealismo nos enseñó a mirar la realidad desde lo irracional, lo subconsciente y lo inesperado. Nos reveló dimensiones ignoradas de la existencia: el sueño, la androginia, los paraísos perdidos, todo aquello que escapa a la razón.

Hoy, cuando el arte sigue cuestionando las normas establecidas, esta exposición nos recuerda que el surrealismo no solo fue una corriente estética, sino una forma de entender y transformar el mundo.

La muestra puede visitarse en Fundación MAPFRE Madrid hasta el 11 de mayo. No te la pierdas.

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