«Desde dentro» en Hybrid 2025

Del 6 al 9 de marzo, la Feria Hybrid transformará nuevamente el Hotel Petit Palace Santa Bárbara en un espacio para el arte más actual. Una vez más, el equipo de comisariado formado por Lidia Pescuezo Moros y Nuria García Arias, nos proponen una experiencia donde el lugar tiene especial protagonismo. Concretamente, Desde dentro se desarrolla en la habitación 120, ubicada en la primera planta, en la parte derecha, pasadas las escaleras al final del pasillo. Este espacio invita a sumergirse en un diálogo entre lo íntimo y lo compartido, utilizando la propia arquitectura del hotel como parte de la experiencia.

«Desde dentro» y una habitación de hotel

La muestra parte de una reflexión sobre los límites entre lo que reservamos para nosotros mismos y lo que dejamos ver a los demás. Las habitaciones de hotel, concebidas como espacios de tránsito e impersonalidad, se convierten aquí en escenarios donde la intimidad aflora. En ellas, los objetos personales se esparcen de manera provisional, creando un refugio momentáneo que revela una parte de quienes las habitan. Es un territorio de contrastes, donde la sensación de anonimato choca con la necesidad de apropiarse temporalmente del espacio.

El pasillo, en cambio, representa la frontera entre lo individual y lo colectivo. Es el lugar donde las miradas se cruzan fugazmente, donde la presencia de otros se percibe de forma intermitente, a veces ignorada y otras veces ineludible. En este tránsito constante, la identidad se diluye y se moldea según la interacción con el entorno.

Entre estos dos ámbitos, la exposición propone un recorrido sensorial que invita a experimentar la oscilación entre lo privado y lo expuesto, entre el deseo de resguardarse y la necesidad de compartir. A través de esta transición, Desde dentro plantea preguntas sobre la percepción del yo en relación con los demás, sobre los límites de la intimidad y sobre las formas en las que nos proyectamos en los espacios que habitamos, aunque sea de manera efímera.

«Desde dentro» y los artistas

Cada artista ofrece una visión única sobre esta tensión, desplegando en la habitación 120 una cartografía de lo íntimo y lo compartido.

David Catá trabaja sobre la memoria, utilizando su propio cuerpo como un lienzo vivo donde plasmar emociones, recuerdos y esperanzas. En cada uno de sus proyectos, experimenta con distintos lenguajes artísticos como la pintura, la fotografía, el video y la música, explorando las huellas físicas y emocionales que nos dejan las relaciones humanas. Sus obras, a menudo marcadas por el gesto de coser sobre la piel, evidencian la fragilidad de los vínculos afectivos y la imposibilidad de separar el pasado del presente.

Si hablamos del futuro, un elemento recurrente en su trabajo, que veremos en Desde dentro, es el diente de león, cuyos vilanos simbolizan el acto de pedir un deseo, soñar y volar. 

Además, también podremos disfrutar de algunas piezas musicales de su primer disco Origen, junto a algunas nuevas que hablan sobre el amor.

Indigo Planets investiga la relación entre identidad, cuerpo y territorio a través de obras donde lo simbólico y lo personal se entrelazan. En sus composiciones, aparecen cuerpos de mujeres que, en su interacción con el paisaje, desafían las fuerzas de la naturaleza. Esto es posible porque su obra cruza una y otra vez el mundo de los sueños, un espacio donde la lógica se disuelve y las emociones toman forma. Su trabajo, cargado de referencias oníricas y elementos de la naturaleza, nos transporta a paisajes internos, con referencias reales, que reflejan una constante búsqueda de arraigo y sentido, sugiriendo una narrativa en la que el cuerpo se funde con su entorno, desdibujando los límites entre lo real y lo imaginario.

Cayotiko nos trae a la habitación en su propio wunderkammer, un gabinete de curiosidades donde activa su iconografía como una forma de liberación y sanación. Establece un juego dentro-fuera en el que cuestiona cómo lo que en ocasiones nos libera puede, en otras circunstancias, ser aquello que nos reprime o nos llena de temor. En esta exploración de lo simbólico, sus obras funcionan como rituales de confrontación, donde cada elemento visual cobra un significado profundo. Los rostros y figuras que emergen en sus composiciones no solo evocan lo monstruoso, sino que se presentan como reflejos de nuestra propia psique. Sus piezas buscan transformar el miedo en fortaleza. En esta narrativa, el color juega un papel crucial: sus tonos vibrantes y eléctricos rompen con la oscuridad del subconsciente y convierten la angustia en posibilidad, la opresión en una explosión de energía creativa.

María Pujol, por primera vez, presenta una serie de fotograbados sobre pan de oro, fruto de una meticulosa investigación técnica. Este proceso, que combina la aplicación de finas láminas de oro con la estampación de imágenes, le ha permitido explorar la luz y la textura de una manera inédita, obteniendo piezas de una delicadeza casi etérea. En su obra, el bosque se convierte en un espacio simbólico de protección, un refugio en el que la luz y la materia dialogan en equilibrio. La sutileza de cada pieza invita al espectador a adentrarse en un entorno de calma y contemplación, donde la memoria y la naturaleza se entrelazan para construir paisajes emocionales cargados de simbolismo y belleza.

Nunurix, por su parte, junto a algunos de sus retratos botánicos, presenta las primeras piezas de sus proyectos Nacer-Renacer y Ectodermo. En ambos, el bordado se fusiona con otras técnicas para dotar a cada obra de un profundo simbolismo.

Nacer-Renacer es una colección de bordados donde el corazón se convierte en el eje central, representando un ciclo constante de renovación personal a través de los sentimientos. Cada puntada es un latido que traduce emociones en hilos, evocando la capacidad del ser humano para renacer emocionalmente una y otra vez.

Por otro lado, Ectodermo toma como referencia este tejido embrionario, del cual se originan el sistema nervioso y la piel, como una metáfora de la sensibilidad y la percepción.

«Desde dentro» y tú

A través de la pintura, el bordado, la instalación y la fotografía, Desde dentro invita a una exploración del espacio como metáfora de nuestra propia subjetividad. Cada visitante vivirá una experiencia única, en la que el tránsito entre lo íntimo y lo compartido se vuelve personal y significativo, a través de la mirada de los diferentes artistas. La disposición de la muestra y la interacción con las obras generan un recorrido sensorial en el que el espectador se convierte en parte activa de la propuesta.

Además, en el marco de la exposición, se lanza el concurso «Mi interior», una iniciativa que invita a artistas de todo tipo a reflexionar sobre su propia percepción de lo íntimo y lo expuesto. A través de imágenes seleccionadas, los participantes podrán compartir su visión y sumarse al diálogo que plantea la muestra. Te invitamos a descubrir Desde dentro, a recorrer sus espacios y a dejarte llevar por las emociones y pensamientos que despierta. Comparte tu experiencia y participa en el concurso «Mi interior», donde tu mirada también forma parte de esta exploración colectiva.

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