Uno de los objetivos de la obra de arte urbano relacional «Encontrar a Jeanne Baret» es dar a conocer a la verdadera descubridora de la buganvilla. Toda la información que aquí presentamos esta basada en el libro «Sin permiso del rey» de María Teresa Telleria.
1. ¿Quién fue Jeanne Baret?
En pleno siglo XVIII, una mujer nacida en una familia humilde de la Francia rural rompió todas las barreras sociales y de género para dejar su huella en la historia de la botánica. Jeanne Baret, la primera mujer en circunnavegar el mundo y la verdadera descubridora de la buganvilla, se adentró en la ciencia de las plantas, impulsada por un amor por la naturaleza que le inculcó su madre desde muy pequeña. Su madre, conocedora de los usos medicinales de las plantas, le enseñó a Jeanne a identificar especies, a usarlas con fines curativos y a entender la naturaleza como una red viva y en constante cambio. Este conocimiento fue la semilla que, años más tarde, la llevaría a acompañar al botánico Philibert Commerson en una de las expediciones más importantes de su tiempo.
2. Unidos por la botánica
Baret y Commerson compartían un profundo amor por las plantas. Se conocieron cuando ella trabajaba como herborista, y su relación pronto se convirtió en una colaboración profesional. Baret se convirtió en su mano derecha y asistente, debido a la frágil salud de Commerson. Con el tiempo, desarrollaron un lazo que iba más allá de lo profesional: un vínculo basado en la admiración mutua y el trabajo en equipo.
Aunque las normas sociales de la época impedían que el talento de Baret fuera reconocido públicamente, Commerson sabía que ella era una pieza fundamental en sus investigaciones botánicas.
En 1766, cuando Commerson fue invitado a unirse a la expedición de Bougainville, Baret no quiso quedarse en tierra. Ideó un plan audaz para acompañarlo: se disfrazó de hombre, adoptó el nombre de «Jean Baret» y se presentó en el puerto de embarque para unirse a la expedición. A bordo del barco, tuvo que trabajar arduamente para no levantar sospechas y demostrar una fortaleza física y mental que igualara o superara a la de sus compañeros de tripulación.
3. El descubrimiento de la buganvilla
En las costas de Brasil, Jeanne Baret hizo un descubrimiento que cambiaría la botánica para siempre. Debido a la frágil salud de Commerson, muchas veces Baret debía hacer las incursiones en tierra sola, y fue en una de esas ocasiones cuando recogió y clasificó una planta con brácteas rosas y púrpuras: la buganvilla.
Aunque el crédito oficial se lo llevaron Commerson y Bougainville, el verdadero mérito fue de Baret, cuyo conocimiento y perseverancia fueron clave. Commerson bautizó la planta en honor a Bougainville como cortesía, pero el legado de Jeanne sigue floreciendo en jardines de todo el mundo.
4. El Descendimiento a los infiernos
La forma en la que su identidad fue desvelada la marcó para siempre. Durante una parada en Nueva Guinea, mientras lavaba su ropa en el río, un grupo de hombres, que probablemente eran miembros de la tripulación, la asedió hasta que perdió la consciencia.
Cuando despertó, estaba de nuevo en el barco, ultrajada, debilitada y con muy pocas fuerzas. Este acto de violencia dejó profundas cicatrices emocionales y cambió su vida. Bougainville y los compañeros con los que tenía más trato, la cuidaron y protegieron, permitiéndole permanecer a bordo hasta que, finalmente, Commerson tuvo que desembarcar por razones de salud y ambos se quedaron en tierra firme.
5. Rehaciendo su vida: Un nuevo comienzo
A la muerte de Commerson en 1773, Baret se encontró sola en la Isla Mauricio, donde él había establecido un hogar durante la última etapa de la expedición. Sin embargo, la fortaleza que siempre había mostrado no la abandonó. Ella consiguió rehacer su vida al casarse con un soldado francés y, junto a él, completó la circunnavegación, volviendo a Francia por fin en 1776.
A su regreso, se le otorgó una pequeña pensión en reconocimiento a su participación en la expedición, aunque no se le reconoció como la autora del descubrimiento de la buganvilla. No solo sobrevivió a uno de los viajes más peligrosos de la época, sino que también logró establecerse en una nueva vida, demostrando que su valentía y amor por la botánica siempre la acompañarían.
6. Un legado que trasciende el tiempo
Hoy, la historia de Jeanne Baret comienza a ser reconocida y valorada por su verdadero mérito. Fue una mujer que se atrevió a desafiar las normas de su tiempo para satisfacer su insaciable curiosidad y amor por la naturaleza. Su vida nos recuerda la importancia de romper con las barreras que se nos imponen y de valorar la contribución de cada individuo, sin importar el género o la clase social.
Con el proyecto “Encontrar a Jeanne Baret”, queremos rendir homenaje a esta mujer pionera, que encontró la belleza en la adversidad y dejó un legado en la botánica que ahora, siglos después, comienza a recibir el reconocimiento que merece.

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