A lo largo de la historia del arte, los promotores y mecenas han sido fundamentales para el desarrollo de artistas, técnicas y estilos. Hoy en día sigue siendo importante, especialmente si hablamos de técnicas experimentales a la cabeza de la innovación.

Hoy queremos traeros las palabras de Ruth Carpintero del equipo SMTH, un proyecto de Led&go. Este proyecto tiene como objetivo la difusión y promoción del arte digital, explorando nuevos formatos expositivos para acercar el arte digital al público.
¿Cómo veis la relación entre la inteligencia artificial y las técnicas artísticas tradicionales?, ¿crees que la IA complementa o desafía las formas de arte convencionales?
La relación entre la inteligencia artificial (IA) y las técnicas artísticas tradicionales es un tema en constante evolución. Está claro que la IA se presenta como una herramienta versátil que puede complementar y a la vez desafiar las formas de arte convencionales.
Los artistas la utilizan como colaboradora, inspirando ideas y acelerando el proceso creativo. Además, la IA ha posibilitado la exploración de nuevos medios artísticos, desde generación de arte hasta música compuesta por algoritmos y experiencias de realidad virtual. Por otro lado, se habla mucho de temas sobre la autoría, la originalidad y la automatización de procesos creativos… se está cuestionando mucho la responsabilidad del creador humano frente a la autonomía de la IA.
¿Cómo buscáis proyectar los conceptos de creatividad y autoría en el contexto del arte generado por inteligencia artificial?, ¿consideras la IA como una herramienta o un colaborador creativo?
No soy experta en IA pero estoy segura de que por mucho que la tecnología avance, siempre habrá aspectos donde la persona seguirá teniendo el control y las obras se diferenciaran no solo por los procesos utilizados, sino por la creatividad que hay detrás de cada comando. Al final la IA es una herramienta que amplifica la creatividad humana y facilita el proceso. Supongo que, como todas las nuevas tecnologías, nos estamos acostumbrando rápido.
¿Cómo crees que el arte influenciado por la inteligencia artificial está afectando o podría afectar la cultura y la sociedad contemporáneas?
El paso del texto a la imagen que permite la IA ha supuesto un cambio de paradigma en la creación visual contemporánea. Estos modelos tecnológicos, entrenados a partir de grandes cantidades de datos, interpretan el lenguaje natural generando todo tipo de escenarios, tal como plantea Text-to-realm. Esta evolución abre nuevos espacios y posibilidades artísticas.
Creo que uno de los puntos que resaltaría más en el momento actual del arte digital es la llegada de los NFTs y de la tecnología “blockchain». El artista y el coleccionista pueden tener relación sin ningún intermediario. Lo que hace al artista completo dueño de su arte. Esto yo creo que afecta por completo a la estructura clásica de la compra-venta del mercado del arte.
¿Qué tendencias futuras anticipas en la intersección del arte y la inteligencia artificial? ¿Cómo imagina que evolucionará esta fusión en los próximos años?
Es difícil de predecir, estamos en una explosión digital muy potente. Seguro que habrá una mayor colaboración interdisciplinaria entre artistas y expertos en IA, dando lugar a obras más complejas. Se intensificará la exploración de la creatividad generativa, el desarrollo de algoritmos más avanzados y la integración de tecnologías como AR y VR para crear experiencias más inmersivas. La IA avanza a pasos gigantescos.
En el contexto de «Text-to-realm» en Plenilunio, ¿qué aporta una exposición de este estilo en un espacio comercial?, ¿cómo surgió la colaboración?, y ¿cómo se diseñó la experiencia del espectador?
Text-to-realm dio comienzo a la tercera edición del Programa de Arte Digital SMTH. La exposición, comisariada por ONKAOS y apoyada por Led&Go, invita a reflexionar y a descubrir la Inteligencia Artificial (IA) como potenciadora de nuestra creatividad y su papel dentro de las artes para imaginar, modelar o representar nuestras experiencias, mundos y narrativas.
Ya es el segundo año que colaboramos con Plenilunio. Estamos en una época en la que se han juntado dos puntos: los artistas de arte digital exponen de manera autónoma en internet y los centros comerciales, por otro lado, trabajan en tener una programación más artística y cultural. El programa SMTH nació intentando unir dos sectores que a priori no se juntarían nunca. Los soportes de gran formato que tienen los centros comerciales como Plenilunio y su visualización diaria es una oportunidad muy grande para que los artistas expongan su arte. Es increíble cómo el impacto y el valor de una obra de arte aumenta cuando la sacas del móvil para verla en una pantalla de 15 metros de alto, por ejemplo.
En cuanto a la experiencia del espectador, cada edición intentamos mejorarla. Es difícil en muchas ocasiones dar valor al arte cuando la gente está acostumbrada a ver en las pantallas contenidos de 10 segundos. Es un reto.
Basándote en experiencias pasadas, ¿qué desafíos específicos han enfrentado al organizar una exposición de arte e inteligencia artificial y cómo se han superado?
En nuestro caso, creo que los desafíos más claros que tenemos no están tan relacionados con la IA, sino con exponer arte digital en soportes y espacios en los que nunca se había expuesto arte. Donde solo había publicidad, ahora tenemos un programa anual de arte digital que convive con toda una programación de contenidos de todo tipo.
Nuestro principal objetivo es que el público del centro comercial sea capaz de distinguir y valorar el contenido artístico de la pantalla. Mucha gente no está acostumbrada a este tipo de obras de arte y no las entiende. ¡Normal! Pero también hay un punto interesante de impactar y sorprender sin necesidad de entender. No todo tiene que entenderse para que te guste.
¿Qué habilidades considera esenciales para los artistas que desean explorar el arte asistido por IA?
La IA no tiene límites. Realmente los límites los ponemos nosotros. La inteligencia artificial está en casi todos los campos sociales y hay que entender el papel que juega como herramienta. Gracias a ella las posibilidades creativas que ofrece la convergencia entre texto, tecnología e imaginación son infinitas