Cada verano, las olas de calor son más largas, más intensas y más frecuentes. En ese contexto, surgen nuevas preguntas urgentes: ¿qué espacios pueden ofrecer alivio en medio del asfalto ardiente? ¿Dónde resguardarnos, no solo físicamente, sino también emocional y mentalmente?
Desde Veo Arte en todas pArtes, creemos que los museos pueden —y deben— formar parte de la respuesta.
Los museos ya poseen una serie de condiciones favorables para convertirse en refugios climáticos. Sus salas mantienen una temperatura y humedad constantes durante todo el año para proteger las obras. Son espacios silenciosos, accesibles, con baños, fuentes de agua, auditorios, cafeterías y rincones donde simplemente estar. Y, lo más importante: son lugares que acogen. ¿Y si abrimos esas puertas también como gesto de cuidado?
Podemos encontrar ya buenos ejemplos de ello, que nos gustaría recoger y dar difusión. Bajo el hashtag #MuseosContraElCalor, promovemos que los museos se transformen en refugios climáticos. Los museos, con su climatización estable pensada para proteger las obras, son naturalmente lugares frescos en verano.
Nuestra propuesta es que estos museos abran sus puertas de forma gratuita en las horas de mayor calor, convirtiéndose en refugios climáticos accesibles para todos. Además, pueden organizar actividades específicas durante esas franjas horarias, ofreciendo un entorno seguro donde refrescarse y disfrutar de la cultura al mismo tiempo.
En este contexto, los museos públicos tienen una especial responsabilidad de mostrar su compromiso con la sostenibilidad y el respeto al medioambiente, aunque todos los museos, por definición, tienen un fin social. De esta manera, se convierten en espacios inclusivos y seguros para toda la comunidad, donde el bienestar y la cultura van de la mano.
¿Conoces más museos que ya tomen medidas de este tipo? ¿Qué más pueden hacer los museos en este sentido?
Espacios culturales y #MuseosContraElCalor
A continuación, recogemos algunos ejemplos que ya están activando medidas concretas. Nos interesa visibilizarlos como inspiración, y seguir sumando otros espacios a esta red informal de refugios climáticos culturales:
Círculo de Bellas Artes (Madrid)
La sala “Parar” se ha transformado en un refugio gratuito activo del 10 de julio al 7 de septiembre (11:00–21:00). Es un espacio vegetal, fresco y acogedor, pensado para descansar, leer, trabajar, relajarse o incluso dormir una siesta. Incluye una “guardería botánica” para quienes no pueden dejar sus plantas en casa, y además ofrece talleres, debates sobre sostenibilidad, visitas guiadas, charlas literarias y videocreaciones.
Museo Reina Sofía (Madrid)
Del 2 de julio al 7 de septiembre, el Jardín y el Claustro del Edificio Sabatini funcionan como refugio climático gratuito, con zonas de descanso y puntos de agua. Entre el 23 de julio y el 3 de septiembre se celebran además talleres gratuitos abiertos al público, organizados en colaboración con Museo Tentacular y Museo Situado. Esta iniciativa refuerza el papel del museo como lugar de acogida en un barrio con escasa vegetación.
Museo Thyssen (Madrid)
Durante julio y agosto, el museo acogió «Refúgiate en la cultura», una iniciativa del Ayuntamiento de Madrid con espacios culturales de la ciudad. El programa ofrece espectáculos gratuitos de flamenco para proteger del calor en las horas centrales del día, con artistas como Ofelia Márquez, Raquel Valencia, Patricia Donn, Pilar Díaz, Ángeles Gabaldón, Cynthia Cano, Paula Rodríguez, Noelia Ruiz y el guitarrista Daniel Casares.
CentroCentro (Madrid)
Hasta el 24 de agosto pudo visitarse, de martes a domingo (10:00–20:00), la Sala Gloria Fuertes, un espacio de lectura de 90 m² con plantas y libros. Una invitación a descansar, leer y reconectar en un entorno fresco y tranquilo.
Matadero (Madrid)
Hasta el 31 de julio, la Nave Una se convierte en un “cuarto de estar para la ciudad” dentro del programa Intermediae. Con entrada libre de martes a domingo (12:00–21:00), este salón cultural ofrece un ambiente doméstico y relajado donde conversar, leer, escuchar música o simplemente estar.
Museo de Aguas (Alicante)
Ubicado en los Pozos de Garrigós —una antigua infraestructura hidráulica subterránea—, este espacio se mantiene a 21 °C durante todo el año. Se ha habilitado como refugio especialmente para colectivos vulnerables, con acceso a aseos, mobiliario, biblioteca, wifi y agua fresca.
Museo Sefardí (Toledo)
Durante la segunda quincena de julio, el museo abrió sus puertas por las mañanas con entrada gratuita, adaptando espacios con alfombras, cojines, juegos de mesa, biblioteca y talleres. Las salas de lectura y proyección, junto con las exposiciones, ofrecieron un entorno cultural fresco y acogedor.
¿Y tú? ¿Conoces más iniciativas como estas?
Cuéntanos qué museos deberían sumarse. Ayúdanos a seguir tejiendo esta red colectiva para pensar los espacios culturales también como lugares de cuidado. Porque la cultura también puede ser refugio.
#MuseosContraElCalor
