Hoy, en Veo Arte en todas pArtes, queremos presentarte a los artistas de Flora 2025: cinco trayectorias únicas, con lenguajes distintos, una misma raíz compartida y diferentes visiones sobre el futuro.
Wagner Kreusch (Florianópolis, Brasil, 1984)
Entre el ikebana, la enseñanza y la conciencia ecológica
Hijo de florista, Wagner Kreusch se crió en entornos naturales vírgenes del sur de Brasil, hoy amenazados por el deterioro ambiental. Esa vivencia temprana marcó su sensibilidad y su mirada como artista floral.
Desde un pequeño quiosco en la estación de Liverpool Street, en Londres, hasta convertirse en uno de los floristas más influyentes del momento, su trayectoria es también una historia de compromiso. Se formó en la Escuela Sogetsu de Ikebana con el maestro Shigeo Suga y, en 2017, cofundó la London Flower School, donde la floristería se reivindica como una herramienta artística y de transformación personal.
Su trabajo combina el rigor formal con la poesía visual, y pone en el centro la fragilidad de nuestros ecosistemas. Enseña que cada composición floral puede ser también un acto de conciencia.
Podrás ver su instalación en el Palacio de Viana.
La Musa de las Flores (San Luis Potosí, México, 1974)
Estética romántica, conexión con la tierra y belleza imperfecta
Gabriela Salazar es la artista detrás de La Musa de las Flores, uno de los nombres más admirados del panorama floral internacional. Su camino comenzó en la arquitectura de interiores, pero fue un taller en Londres lo que despertó su vocación definitiva: “Las flores me guiaron en el camino de quién soy”, dice ella misma.
Desde su jardín en Valle de Bravo cultiva flores que luego observa, estudia y transforma. Su estilo —romántico, exuberante, elegante— surge de esa observación atenta del crecimiento, el movimiento, las imperfecciones. Cree en la belleza que se esconde en el ciclo completo de la vida vegetal.
Imparte talleres en todo el mundo y es autora del libro The Artistry of Flowers, publicado por Rizzoli. Su trabajo es una invitación a mirar con ternura y lentitud lo que florece.
No te lo pierdas en el Palacio de Diputación.
Paula Anta (Madrid, España, 1977)
Fotografía, instalación y la naturaleza como construcción cultural
Aunque su lenguaje principal no son las flores, sino la fotografía, Paula Anta encaja perfectamente en el espíritu de FLORA. Su obra nos propone pensar el paisaje como algo más que un fondo natural: como una construcción cultural cargada de historia, arquitectura, memoria e ideología.
Doctora cum laude en Bellas Artes por la UCM y formada entre Berlín y Saarbrücken, ha trabajado con figuras clave de la Escuela de Düsseldorf y ha vivido más de una década entre España y Alemania.
Entre sus series más destacadas se encuentran Nudos, Khamekaye, Paraísos artificiales o L’architecture des Arbres, donde lo orgánico y lo artificial se entrelazan para generar estructuras visuales de gran potencia simbólica. Su obra ha sido exhibida en lugares como el Nobel Prize Museum, la Bienal de Dakar o el Matadero Madrid.
Estará en los patios del Museo Arqueológico.
Putnam Flowers (California, EE.UU., 1986)
Color, emoción y exuberancia: la flor como espectáculo visual
Michael Putnam, creador de Putnam Flowers, es un artista floral afincado en Nueva York con un don extraordinario para el color y la composición. Su estilo ha sido definido como “anárquica elegancia”: flores dispuestas con libertad, belleza y teatralidad, sin perder la armonía.
Ha colaborado con marcas de moda, ha aparecido en publicaciones como Vogue, Harper’s Bazaar o InStyle, y ha diseñado para celebridades de primer nivel. Pero también ha hecho de la enseñanza una parte clave de su práctica, impartiendo talleres en todo el mundo.
Su enfoque está profundamente marcado por los viajes y por su formación en Japón, país que transformó su relación con la estética. Es autor de tres libros sobre diseño floral y teoría del color que han sido traducidos a varios idiomas. Su trabajo es puro gozo visual.
Disfrútalo en el Patio de la Mezquita Catedral de Córdoba.
Ikefrana (Ciudad Real, España, 1985)
Memoria floral, materiales vivos y floristería como acto consciente
Ganador del Patio Talento 2025
Detrás de Ikefrana está Francisco José García Almodóvar, artista floral que no llegó a las flores por vocación, sino por memoria. En su infancia manchega, las flores no eran un adorno, sino un lenguaje cotidiano. Esa memoria vegetal es hoy el corazón simbólico de su obra.
Se formó en la escuela Savia Bruta, donde hoy también imparte clases, y ha desarrollado un estilo profundamente experimental, en el que emplea biomateriales reciclados, residuos orgánicos y fibras naturales. Sus instalaciones crecen como organismos vivos, cuestionando los límites entre arte, diseño y ecología.
En 2020 fundó Ikefrana, un proyecto inspirado en el ikebana japonés donde el vacío y la emoción conviven con la materia más cruda. Entre sus colaboraciones destacan firmas como Le Labo o Prada, para quienes ha creado intervenciones florales que oscilan entre el minimalismo poético y la expresión matérica.
Para García Almodóvar, la flor no es decoración. Es gesto, es cuidado, es pregunta. Y su trabajo en FLORA será, sin duda, uno de los más emocionantes.
Lo encontraremos en el Palacio de Orive.

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