La primera gran exposición dedicada a Carmen Laffón desde su fallecimiento reúne 77 obras realizadas entre 1956 y 2021. Pinturas, carboncillos y esculturas permiten recorrer seis décadas de trabajo y observar cómo la artista volvió sobre los mismos objetos y paisajes para descubrir en ellos nuevas formas de pintar. La muestra puede visitarse en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza hasta el domingo 27 de septiembre de 2026.

Óleo sobre lienzo, 170 × 195,5 cm. Colección privada. © Carmen Laffón, VEGAP, Madrid, 2026. Fotografía: Claudio del Campo
Pintar una y otra vez lo conocido
Un armario, una cesta con ropa, una máquina de coser, una cuna. También una azotea, la desembocadura del Guadalquivir, una viña o una montaña de sal. Carmen Laffón encontró buena parte de sus motivos en los espacios que habitaba y en los objetos que formaban parte de su vida.
La repetición ocupa un lugar central en su obra. Laffón regresaba a un mismo tema después de varios años y lo representaba desde otra posición, con una luz diferente o mediante una técnica distinta. De ahí el título de la exposición, Variaciones.
La muestra, comisariada por Paula Luengo, no propone un recorrido estrictamente cronológico. Sus nueve secciones reúnen obras tempranas y tardías alrededor de los temas que acompañaron a la artista durante su carrera. Esta disposición permite apreciar las diferencias entre las distintas versiones y seguir la transformación de su pintura.
Objetos que ocupan todo el espacio
El recorrido comienza con la muñeca Marcelina y las cunas. Son obras vinculadas a la infancia, en las que aparecen la fragilidad y la vulnerabilidad del recién nacido. A partir de ellas, la exposición se adentra en los interiores de Laffón.
Sus bodegones están formados por elementos sencillos. Los objetos se concentran habitualmente en el centro de la composición, mientras los contornos de la habitación, la mesa o el mantel se vuelven imprecisos. Con el paso de los años, aquello que inicialmente formaba parte de una escena termina por ocupar casi todo el lienzo.
Sucede con las canastas, los costureros y las máquinas de coser. Estas últimas remiten al trabajo manual y doméstico. Algunas aparecen tapadas por una tela, dentro de un juego entre aquello que puede verse y lo que permanece oculto.
Los armarios muestran con especial claridad la continuidad de su investigación. Carmen Laffón trabajó sobre este motivo entre 1973 y 2018. Los pintó cerrados, entreabiertos o abiertos; en blanco, negro o color. A partir de 1995 también los trasladó al bronce. Con los años, el mueble pierde peso, se separa del fondo y parece quedar suspendido en un espacio difícil de reconocer.
Del paisaje urbano al horizonte de Doñana
La relación de Carmen Laffón con Sevilla y Sanlúcar de Barrameda atraviesa buena parte de la exposición. Durante las décadas de 1960 y 1970 pintó azoteas, terrazas y vistas urbanas. Poco a poco, las construcciones fueron cediendo espacio al cielo y a la línea del horizonte.
El Coto de Doñana, observado desde Sanlúcar, fue uno de los paisajes a los que regresó con mayor frecuencia. En estas obras, el cielo, el agua y la tierra se organizan en franjas horizontales. Los cambios de luz, las mareas y los fenómenos atmosféricos modifican cada versión.
Aunque Laffón parte de un lugar reconocible, las formas se van diluyendo. La pintura deja de describir cada elemento y se concentra en el color, la materia y la percepción del paisaje. La figuración se aproxima así a la abstracción sin abandonar por completo la referencia a lo observado.
La cal, la sal y la viña
En sus últimas décadas de trabajo, Carmen Laffón incorporó nuevos temas y amplió el formato de sus obras. Entre 2011 y 2015 pintó los utensilios utilizados por los encaladores de un cortijo andaluz: cubos, bidones, mesas y carretillas. Son espacios sin figuras humanas, aunque los objetos conservan las huellas del trabajo.
Entre 2017 y 2020 desarrolló la serie dedicada a las salinas de Bonanza, cercana a su casa y su taller. Las acumulaciones de sal se convierten en grandes superficies blancas, cada vez menos sujetas a una representación precisa del paisaje.
El recorrido termina en el hall del museo con Vista de la viña, formada por cuatro paneles de madera, y Espuertas cargadas con uvas, una pieza monumental de bronce pintado compuesta por más de veinte cestos de tamaño natural. La viña que rodeaba su estudio de Sanlúcar, cuidada a diario por la artista, aparece convertida en pintura y escultura.
Una exposición para mirar despacio
Carmen Laffón. Variaciones permite seguir una trayectoria construida a través de la observación continuada. Las diferencias entre unas obras y otras no siempre se descubren de inmediato. Están en la densidad de una mancha, en la desaparición de un contorno, en la proporción que ocupa el cielo o en el modo en que un objeto se separa de su entorno.
La exposición reúne piezas procedentes de colecciones públicas y privadas y ofrece una oportunidad poco frecuente para contemplar juntas las distintas etapas de la artista. El audiovisual situado al final del recorrido completa la visita con testimonios de historiadores, artistas y galeristas que conocieron su trabajo.
Todavía quedan unas semanas para acercarse al Museo Thyssen. La muestra se despide de Madrid el 27 de septiembre de 2026.
Información práctica
Exposición: Carmen Laffón. Variaciones
Fechas: hasta el 27 de septiembre de 2026
Lugar: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8, Madrid
Ubicación: salas de exposiciones temporales, planta baja
Horario hasta el 30 de agosto:
- De martes a viernes, de 10:00 a 21:00 horas.
- Sábados, de 10:00 a 23:00 horas.
- Domingos, de 10:00 a 19:00 horas.
- Lunes, cerrado.
Horario desde septiembre:
- De martes a viernes y domingos, de 10:00 a 19:00 horas.
- Sábados, de 10:00 a 23:00 horas.
- Lunes, cerrado.