“Feelings: WHAT DO YOU FEEL? – HOW DO YOU FEEL?” por @mperezib

Marta Pérez Ibañez (@mperezib)

“Un juego de emociones”, dice Nuria. “Una batalla ganada si no se abandona”.

 

Me acerqué a Feelings como quien se aventura a probar un sabor nuevo de una nueva receta de la que se conocen los ingredientes pero no el resultado final. Porque para mí, el libro Feelings era eso: la sorpresa desconocida que escondía la combinación de tres elementos que me son cercanos, Nuria, Irene y José Antonio, y lo complejo de querer interpretar un título que planteaba ya de entrada un conflicto, ese doble significado de la palabra, entre sentimientos y sensaciones.

De los tres, era la fotografía de Irene con la que estaba más familiarizada, con sus proyectos Urlaub, Stimmel, Blumen, con los que la serie de Feelings tiene una estrecha relación. Desde siempre, la luz indefinida entre el alba y el crepúsculo, el tono frío azulado, la paradójica relación entre figura y paisaje en las fotos de Irene me habían evocado un sentimiento de intranquilidad en el silencio, en la duda y la espera, intranquilidad en el presagio, en la sospecha de lo que no se conoce pero está ocurriendo, en las muchas hipótesis que cada imagen me proponía. Me parecía el de sus fotografías un universo más emocional que físico, al que yo me aproximaba con los sentimientos en guardia. Pero esta vez no sería así.

Conocía la pluma de Nuria, el tecleo de sus dedos, por los contenidos, debates, reflexiones sobre arte, cultura y comunicación que vierte en su blog, en sus perfiles en las redes sociales, en las muchas actividades e iniciativas de gestión cultural que emprende. Conocía sus textos curatoriales, sus artículos, su forma de analizar situaciones y llegar a conclusiones, su personal manera de ver arte en todas partes. Pero desconocía este formato íntimo y sutil en su prosa, por lo que también en este caso las cosas cambiarían.

Por último, con Vallejo me enfrentaba también a algo conocido, su profunda reflexión sobre las relaciones humanas y sobre nuestra propia identidad, que está presente en el proyecto de “su juguete favorito”, y que también ahora se materializaría en este momento lúdico carrolliano de té en el bosque, de compañía y soledad combinadas. Y el olor del té y de la corteza de los árboles, y el calor del abrigo de lana, dieron paso a sentimientos de pertenencia, compenetración, simbiosis.

Y de alguna manera que hasta entonces no había visto, la conexión entre estos tres elementos conocidos, familiares, no sólo dio como resultado un producto nuevo, inesperado y personal, sino que cambió mi punto de vista sobre cada uno de ellos por separado. De forma sorprendente, al ver las fotos de Irene mientras leía las píldoras poéticas de Nuria, me evocaron el calor del contacto de la piel, el frío del agua, la rugosidad de la tierra, la humedad en el aire. Sensaciones que me llegaban a través de los cinco sentidos, dejando aparte los sentimientos que antes esas mismas imágenes me habían provocado. Mientras, esas emociones se me hacían presentes en las ilustraciones de Vallejo y, sobre todo, en los breves textos de Nuria que, como un aglutinante, daban sentido al conjunto. Sensaciones y sentimientos se combinaban e interactuaban en Feelings. Y para mí, poco dada a transmitir emociones, la mezcla resultante me pareció ese sabor nuevo, dulce de amigos, ácido de sorpresas, y caliente y suave como el sabor del té que nos tomamos juntos, como todos los reencuentros.

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