En la obra de Indigo Planets, lo fantástico funciona como puente entre lo real y lo onírico: conecta lo cotidiano con lo que late por debajo, lo que no siempre sabemos decir con palabras, pero sí con imágenes, símbolos y gestos.
Su práctica parte de una pregunta sencilla y a la vez enorme: ¿cómo se representan las emociones cuando no tienen forma? Y desde ahí despliega un universo donde conviven lo identitario, la memoria, lo íntimo y una imaginación que roza la ciencia ficción, el mito y la fantasía.
Una cartografía íntima: identidad, memoria y personajes
Indigo Planets construye relatos visuales que no son narraciones cerradas. Son mapas. Mapas afectivos. A menudo aparecen figuras que se mueven entre el autorretrato y el personaje, entre la presencia y la máscara. Hay familia, amistades, legado. Hay recuerdos que se reordenan. Mostrar lo crudo y salvaje, dar estructura a lo emocional sin domesticarlo.
Nos interesa especialmente esa mezcla de precisión y extrañeza: la imagen puede resultar cercana, pero siempre tiene un desajuste. Esa pequeña distorsión consciente es el lugar donde lo fantástico se cuela y actúa.
Nuevos soportes: acrílico sobre madera y la veta como memoria
En sus piezas más recientes, Indigo Planets incorpora acrílico sobre madera, abriendo un diálogo nuevo con el soporte. La madera no se tapa: se escucha. La veta se transparenta, se integra y se resalta como parte de la composición, como si el material trajera su propia historia.
Ese gesto cambia el tono de la obra. La superficie deja de ser neutra y se convierte en un territorio activo. Nosotras lo leemos como una continuidad con su interés por la memoria: aquí la memoria no solo está en la imagen, también está en la materia.
Mujeres planta y figuras umbral
En su imaginario aparecen mujeres planta, cuerpos que se mezclan con lo vegetal y lo simbólico. No son criaturas decorativas. Son figuras umbral: hablan de transformación, de resistencia, de pertenecer a más de un lugar a la vez.
En una de sus piezas centrales, una figura femenina porta una máscara de cabra. Ese símbolo, con lecturas culturales diversas (protección, fuerza, ambivalencia), introduce una capa más: lo fantástico como máscara que revela, no que oculta.
Lo fantástico como refugio y como espejo
Para Indigo Planets, lo fantástico no irrumpe para romper lo real, sino para ampliarlo. Es refugio, sí, pero también espejo. Nos invita a mirar lo que evitamos, lo que queda en sombra, lo que aparece en forma de imagen cuando el lenguaje no alcanza.
Y ahí está una de las claves de su trabajo: la capacidad de hacer visible lo invisible sin explicarlo del todo. Dejar espacio para que cada persona complete la escena con su propia experiencia.
